En el rugby XV, un try vale cinco puntos, la conversión suma dos y los penales o drops acertados aportan tres cada uno. Con esas cuatro cifras podés interpretar casi cualquier marcador; el try penal es la excepción más sencilla de recordar: vale siete puntos y no se patea una conversión.
El try y los dos puntos que pueden seguir
El try se concreta cuando un jugador apoya la pelota en el in-goal rival con control, de acuerdo con las leyes del juego. La anotación vale cinco puntos y habilita un intento de conversión: si el pateador pasa la pelota entre los postes y por encima del travesaño, agrega dos. Por eso, un try convertido lleva el total a siete; si la conversión falla, el equipo conserva los cinco del try.
La conversión se patea desde una posición alineada con el lugar donde se apoyó la pelota, así que un try cerca de la banda presenta un ángulo más difícil que uno debajo de los postes. Esa ubicación explica por qué dos tries pueden terminar con puntajes distintos: no cambia el valor del try, sino que uno de los equipos puede sumar o no esos dos puntos adicionales.
Penales, drops y try penal
Un equipo puede elegir patear a los palos tras recibir un penal; si el remate entra, suma tres puntos. No toda infracción termina en puntos: el equipo puede optar por otras formas de reanudar el juego, y el marcador solo cambia si concreta la patada. El drop también vale tres, pero se ejecuta durante el juego abierto: el jugador deja caer la pelota y la patea justo después de que toque el suelo.
El try penal vale siete puntos cuando el árbitro determina que una infracción evitó un try que probablemente se habría marcado. Se otorgan los siete de manera directa, sin conversión posterior. En el resto de las situaciones, las decisiones arbitrales también pueden cambiar la continuidad de un ataque; para entender una de esas sanciones frecuentes, repasá qué es el knock-on y cómo funciona la ventaja.
Cómo leer un marcador
Las combinaciones ayudan a reconstruir el partido: un try convertido suma siete; dos penales acertados suman seis; y un try sin conversión más un penal también da ocho. Si ves un tanteador de 21 puntos, por ejemplo, puede provenir de tres tries convertidos, aunque el total por sí solo no permite saber qué acciones ocurrieron. El acta y el desarrollo del partido completan esa historia.
El rugby XV no debe confundirse con el seven: aunque comparten valores de puntuación, cambian la cantidad de jugadores y la duración del encuentro, entre otras reglas de formato. La guía del rugby seven explica esas diferencias y sirve para ubicar cada versión del juego.
Por último, los puntos del marcador no son lo mismo que los puntos de una tabla. Algunas competencias otorgan puntos bonus por condiciones como la cantidad de tries o una derrota ajustada, pero el criterio depende del torneo; no lo deduzcas del tanteador ni lo des por universal. Para seguir un partido, quedate con la clave: try, cinco; conversión, dos; penal o drop, tres; try penal, siete.




