Sudáfrica 2010 fue el primer Mundial en África: vuvuzelas, el balón Jabulani y la España del tiki‑taka. Iniesta decidió la final 1–0 en Johannesburgo; sin embargo, la polémica por la aerodinámica del balón expuso desafíos tecnológicos. Además, el legado de infraestructura buscó proyectar torneos continentales. Mientras tanto, el modelo de posesión paciente legitimó una era y marcó a una generación de selecciones.